“La espiral del silencio”: un enfoque desde las redes sociales

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CISDentro de la obra de E. Noelle-Neumann “La espiral del silencio. Opinión pública: Nuestra piel social” tomo como idea principal el deseo de las personas a evitar el aislamiento (página 63, Capitulo 3: “Nuestra naturaleza social nos hace temer la separación y el aislamiento de los demás y desear ser respetados y queridos por ellos”) y lo relaciono con el uso de las redes sociales como tema de actualidad.

El crecimiento del contacto con las redes sociales[1] nos hace plantearnos muchas cuestiones sociológicas en cuanto a su uso. Como se cita en el libro escogido, y como idea de la que parto, todos como seres humanos hemos buscado siempre ese sentimiento de formar parte de algo, y más concretamente la tendencia a formar parte de mayorías vencedoras, o el efecto del carro ganador (Capítulo 1, página 23: “El efecto del carro ganador solía explicarse aludiendo a la voluntad general de formar parte del bando vencedor”). Con el fenómeno de las redes sociales vemos otro ejemplo de que no podía suceder lo contrario.

Su auge en los últimos años y cuyo máximo boom llegó de la mano de Facebook creó otra forma de conectar con las personas que nos interesan. Sin embargo, y aunque cada vez esté más extendida la pregunta ¿Me das tu Facebook/Twitter/Tuenti…? hay muchas personas que no comparten el uso de las mismas y que finalmente terminan entrando en ellas por “presión” de amigos, familiares, compañeros de trabajo, de la universidad, etc. y el miedo a sentirse excluidos de ciertas informaciones, modas… en resumen, el miedo al aislamiento del que habla Noelle-Neuman.

Esto se puede ver fácilmente si nos fijamos en un estudio realizado por el CIS. Más concretamente en el Barómetro de junio de 2012 (nº 2.948)[2]. En él se habla entre otros temas de la economía, la política y la tecnología del país. Pero si nos centramos en lo que nos interesa, hay varias preguntas mostradas a continuación que reflejan la incongruencia de la sociedad (española en este caso) con las redes sociales en relación a lo que dicen que piensan y lo que dicen que hacen. Más concretamente veamos la pregunta número 12.

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Como se puede observar, de los siete aparatos y nuevas tecnologías que el CIS reconoce y constata que van en aumento, las redes sociales son una de las tres que la mayoría de personas de la muestra reconocen como NADA necesarias. Cabe destacar y puntualizar por otro lado que se está trabajando con una muestra bastante representativa de la sociedad Española en general. Sin embargo, veamos ahora las respuestas a las preguntas 21 y 23.

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En estas respuestas vemos como a diferencia de lo que pudiéramos esperar en relación a la pregunta 12,  las redes sociales serían la 4ª razón por la que un usuario utiliza la Red dentro de 19 opciones de respuesta múltiple; y que el 54% de los que entraron en Internet en los últimos tres meses usó una red social “ayer”. Más del doble frente a los que dicen que no pertenecen a ninguna (20,1%). La mayoría no las necesita, sin embargo si entran a Internet, una de las cosas que hacen principalmente es usar la redes. Además con relativa frecuencia. Incluso siguen creciendo. Es por esto que me pregunto: ¿Se ven empujados por la sociedad quizás a entrar de forma rutinaria para ver que ocurre a su alrededor o expresar por ejemplo su estado de ánimo a los demás? ¿Actualmente si no hacen esto se sienten de alguna forma excluidos, incomunicados, fuera de la opinión publica? La respuesta creo que es claramente sí, y se estaría probando esa relación con el núcleo de la espiral del silencio así como la hipótesis de que “Las personas observan su medio social; se fijan en lo que piensan sobre ellas y son conscientes de las tendencias cambiantes, registran qué opiniones están ganando terreno y cuáles van a convertirse en dominantes” (Capítulo 2, página 27).

Teniendo en cuenta que “estudios experimentales posteriormente han confirmado definitivamente la influencia ejercida por las técnicas de filmación y montaje sobre las concepciones de la realidad de los televidentes” (Capítulo 21, página 216) y que “la gente […] mezcla sus propias percepciones directas y las percepciones filtradas por los ojos de los medios de comunicación en un todo indivisible que parece proceder de sus propios pensamientos y experiencias[…]” (Capítulo 22, página 221) vemos que el sistema, en particular las empresas multinacionales y su conexión con los medios de comunicación de masas que nos rodean saben sacar partido de esto influyendo y acentuándolo. Si nos centramos en el caso de Facebook los usuarios se hacen fans de páginas mayoritariamente para “mostrar apoyo a una marca o personaje”[3] incentivado por estas compañías y sus Community Managers[4] (en este caso los especialistas en comunicación) que crean tendencias y que los usuarios siguen, por presentárseles como sugerencia debido a su conexión con otros amigos que ya son fans. Por tanto, ¿seguir a “las mayorías” nos da seguridad? Es aquí dónde se sigue probando la influencia mutua de la sociedad como sucede en un banco de peces: “El aislamiento, la pérdida de contacto con el banco, podría significar un peligro inmediato para la vida individual. Por esta razón, el comportamiento grupal parece perfectamente funcional, y tan beneficioso para la supervivencia del individuo como para la del grupo” (Capítulo 10, página 134).

En definitiva, aunque podamos creer que con la llegada de Internet su crecimiento en usuarios año tras año[5] y más recientemente el desarrollo de la Web 2.0, se está creando un mundo más accesible, globalizado y conectado dónde no tendría cabida el aislamiento, no es así. El movernos dentro de un grupo con el que compartimos fotos, “likes”, tweets, gadgets, estados… hace que aumenten las posibilidades de que no nos pronunciemos si discrepamos en algún momento por miedo a que nos señalen como intrusos dentro del grupo, nos rechacen. Además de recordarnos que vamos guardando unas vivencias y un perfil que se queda guardado en la Red y que el hecho de pensar en cambiar de grupo puede ser más difícil frente a lo que sería cambiar de amistades fuera de la Red. Es por ello que termino esta observación constatando que la espiral del silencio también se manifiesta en las redes sociales y que aunque quizás cada vez hay más gente con un perfil en Facebook por ejemplo, son también cada vez más los que se dejan arrastrar por la corriente, se abren un perfil pero no expresan abiertamente su opinión ante los demás. Como la estudiante que un día probó a llevar un pin de cierto partido político y después se dio cuenta que prefería quitárselo, retirarse y callar. (Referencia a la historia contada en el capítulo 1, página 21)



[1] http://www.searchenginejournal.com/the-growth-of-social-media-an-infographic/32788/

[2] http://www.cis.es/cis/export/sites/default/-Archivos/Marginales/2940_2959/2948/Es2948.pdf (Barómetro de junio de 2012)

[3] http://www.ontsi.red.es/ontsi/sites/default/files/2003-presentacion_final_redes_sociales_vpmj.pdf (Estudio del Observatorio Nacional de las telecomunicaciones y de la SI, diapositiva 10)

[4] http://www.ontsi.red.es/ontsi/sites/default/files/redes_sociales-documento_0.pdf (Estudio del Observatorio Nacional de las telecomunicaciones y de la SI, pág 57, punto 5.1.1. Diciembre de 2011)

[5] http://www.internetworldstats.com/stats.htm

 

 

Escrito por Gema Useros